Manuscrito Voynich, el libro que no se ha podido descifrar

Historiadores, académicos y hasta científicos de la NASA intentaron descifrarlo.

En un lugar del mundo existe un texto incomprensible. Dicen que se trata del más fascinante del universo. Su nombre: el Manuscrito Voynich, un ejemplar que se convirtió con el paso de los años en un libro tan indescifrable como requerido. Uno de los más grandes misterios que dio la escritura a lo largo de su historia.

La realidad es que pocos manuscritos dieron espacio a tanta especulación y fabulación. Fue un secreto volumen escrito en algún momento entre 1404 y 1438 en un idioma totalmente desconocido. Desde principios del siglo XX que atrae la atención de los expertos y aún sigue siendo un verdadero enigma.

¿Qué secretos hay detrás del Manuscrito Voynich?

Aseguran que ni el famoso criptógrafo Alan Turing ni el FBI de la Guerra Fría lograron descifrarlo. Hasta llegó a ser analizado por doctores en idiomas antiguos, químicos, historiadores, medievalistas y hasta científicos de la NASA.

Nadie pero nadie logro el objetivo de llegar a desentrañar su contenido. A todos les fue esquiva esa misión. Por eso, aún está latente una pregunta que nadie se atreve a contestar con seguridad: ¿Cuál es el verdadero significado del Manuscrito de Voynich?

Custodiado en una Universidad

Hace casi 60 años que está custodiado por la biblioteca de la Universidad de Yale, en el Estado de Connecticut, Estados Unidos, donde se encuentra resguardado en el sector de “Libros raros y manuscritos” y donde se puede ver en su totalidad de manera virtual.

El documento del siglo XV parece haber sido escrito en un código que trata de representar un lenguaje que habría existido. Teorías sobran sobre su origen y cada tanto alguien dice tener la solución al enigma que esconden sus páginas. Fue descubierto en 1912 cuando el anticuario y librero de origen lituano Wilfrid Voynich encontró un libro medieval en un castillo en el sur de Europa. De inmediato, el manuscrito llamó su atención.

Voynich falleció en 1930 y su viuda decidió vender el libro. El comprador fue Hans Peter Kraus, un bibliólogo estadounidense que estaba convencido de poder descifrarlo. Nada de eso consiguió. Lo puso a la venta y tampoco consiguió revenderlo. Cansado de tenerlo y no encontrarle un sentido, lo terminó donándolo al lugar donde todavía se encuentra hoy en la Universidad de Yale. Sin embargo, poco se sabe realmente por las manos qué pasó.

El contenido

Fue escrito en un idioma o código que nadie pudo descifrar y todo está acompañado con ilustraciones de plantas raras o inexistentes, símbolos astrológicos, criaturas con formas de medusas y mujeres desnudas bañándose en cántaros de agua. Solo muestra ilustraciones, más de 170 mil caracteres y casi 40 mil palabras.

Su tipo de letra se identifica con la que se acostumbraba en el quattrocento italiano, uno de los períodos más importantes del panorama artístico europeo ocurrido a mediados del siglo XV. Además, el texto no presenta ninguna señal de correcciones al momento de su escritura.

En total son 240 páginas que tiene seis secciones: herbario, astronómica, biológica, cosmológica, farmacéutica y recetas. Las ilustraciones en realidad no aclaran los contenidos del texto pero ayudaron a dar nombre a estos capítulos. Fue escrito de izquierda a derecha y sin signos de puntuación. Mientras que la escritura se realizó con pluma de ave y tinta de rozadura de hierro. Para las ilustraciones se utilizaron diversas tonalidades, entre las que predominan el verde y el rojo. Como dato curioso: solo 33 páginas están constituidas únicamente por texto.

Con información de: A24.

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